viernes, 24 de junio de 2016

Dónde está el Más Allá? - Parte II

Continuo con la segunda entrega de este artículo que encontré entre mis archivos secretos de mi Biblioteca personal. Volvemos a los griegos. 

Ellos separaron religión y conocimiento científico, división que aún persiste. Platón explicó que no existe una verdad válida a nivel general o, por lo menos, no es aún perceptible para nosotros. Aristóteles determinará la separación entre lógica y magia, entre ciencias naturales , metafísica y religión, separando el cuerpo del espíritu. Sólo ese espíritu es inmortal., procede del campo de lo transcendental y sólo es accesible a los dioses. La verdad fue dividida en una verdad religiosa de los teólogos y en el razonamiento crítico de la ciencia. Ambas facultades sólo responden a las preguntas para las que se creen competentes. Así los teólogos buscan el sentido de la vida, luchan con el problema de la muerte y del Más Allá; los científicos buscan la materia, tanto la atómica como la cósmica, intentan explicar el mundo partiendo de sí mismo, o sea, mediante leyes de la naturaleza.

Platón
Copérnico
Galileo
La Edad Media, época de predominio cristiano, puso el Más Allá en el cielo y el infierno, y marcó especial énfasis en mover las conciencias con los terrores destinados a los pecadores. 
Pasarán la Edad Media, la Edad Moderna, y, ya inmersos en la Edad Contemporánea, tras muchos siglos de investigación, la ciencia no ha conseguido demostrar que no pueda existir. No se ha conseguido explicar el mundo partiendo de sí mismo, aunque el Más Allá se haya ido desplazando cada vez más lejos, y han sido desenmascarados muchos espíritus. Platón, Kant y otros filósofos han proclamado que lo que existe en el mundo sobrepasa de forma inconmesurable nuestra capacidad de imaginación. Un ejemplo de ello es la velocidad de la luz, que según cálculos de Eisntein y de otros científicos es constante. Esto resulta inimaginable. ¿Es quizás la velocidad de la luz uno de los puentes hacia el Más Allá? Nos permite descubrir indicios de la posible existencia de otra dimensión desconocida. Nuestras estructuras mentales se basan hasta ahora en tres pilares: el espacio tridimensional, la idea de un desarrollo constante del tiempo y la relación directa entre causa y efecto. La velocidad de la luz parece no encajar aquí, ya que, como descubrió Eisntein, puede significar parada del tiempo, no existencia de tiempo. 

Albert Einstein
Si tiempo, espacio y causalidad empezaron con el Big-Bang, ¿qué había antes? ¿Nada? es interesante comprobar que esa nada juega también un papel en el campo subatómico. Hay partículas nucleares cuya carga y masa están concentradas en un volumen de radio cero, y se ha demostrado aparentemente la existencia de no lugares. 
Por otro parte, las investigaciones en muchos centros científicos están proporcionando resultados sorprendentes sobre las posibilidades de energía psíquica. La intuición, la telepatía, la autosugestión o la precognición parecen ser la clave para el acceso a nuevas dimensiones del conocimiento. Quizás eso nos permita avanzar un poco hacia la antiquísima pregunta sobre el Más Allá. 

La muerte de una estrella
En los últimos lustros, en la comunidad científica se ha perfilado un movimiento que enlaza con un más allá del espacio y del tiempo, partiendo de los más avanzados descubrimientos científicos de la materia y de la mente, y siguiendo métodos empíricos. Este movimiento, llamado gnósticos de Princeton (E.E.U.U), donde Eisntein trabajó muchos años, y marca un contrapunto a los científicos positivistas, que se caracterizaran por su atención exclusiva a los hechos demostrables. 

La invención del telescopio arrebató al universo mucho su misticismo. Los científicos de la Edad Moderna separaron el espacio real de este mundo de la fe en el Más Allá. Los grandes pensadores de la antigüedad habían preparado ya el camino.

Ya finalizado este artículo, a manera personal quiero decirles que sí existe un Más Allá pero no el que nos han pintado, dibujado y descrito las religiones creadas por el hombre, si no es de donde realmente venimos.  Lo bueno y lo malo no existe, porque como siempre he escrito aquí, cada ser viviente necesita de la luz y la oscuridad para tener un balance. Existen personas que se obsesionan por estos temas, y creen que sin cuerpo cuando mueran ya no verán nada más; otros creen que resucitarán en el mismo cuerpo en el que murieron, algo que tampoco sucederá. 
Venimos de las estrellas, del Universo, venimos aquí ha aprender, escogemos un ser vivo para venir aquí a este planeta que llamamos Tierra. Nadie viene por algo biológico, es algo que va más allá porque hay un propósito, hay una Fuente que es el origen de un Todo. 

Por último, les dejo este documental acerca del nacimiento y la muerte de las estrellas. 



Les agradezco que visiten este espacio, eso sí quiero advertir que aquí nadie tiene la Verdad Absoluta pero este espacio, es para personas que dejen sus prejuicios y preconceptos para poder leer y entender con claridad diferentes conceptos. No todos pensamos igual, ni estamos hechos en un molde predeterminado. Este espacio virtual es para personas que quieran conocer realmente el Universo Gótico y como los que estamos en esa subcultura, nos interesa ser críticos y que también tenemos nuestra propia espiritualidad y manera de ver y disfrutar la vida en este lugar. 

Gracias por leer! Nos vemos en el siguiente artículo!