sábado, 14 de diciembre de 2013

Tim Burton, más que un director de cine, un artista



Timothy William Burton, es un Director de Cine y Productor a quien le tengo un gran respeto desde su punto de vista cinematográfica como el manejo de la estética en la que proyecta sus historias y personajes. Es un gran artista, ya que inició trabajos como ilustrador y animador también, iniciando su carrera en los Estudios Disney desde finales de los años 70's debido a que inició sus estudios en el Instituto de Artes de California, la cual estaba subsidiada por Walt Disney. Ésta escuela se creó con el objetivo de que fuera una plataforma alternativa de aprendizaje para jóvenes interesados en la animación. Durante su estancia en la escuela, Tim Burton realizó una serie animada llamada: Stalk of the Celery Monster, trabajo que le dio la oportunidad de ser contratado por los estudios Disney para colaborar en próximos filmes y proyectos.
Una de sus grandes pasiones cuando era niño, eran la pintura, el dibujo y el cine. Le encantaban las películas de monstruos, principalmente aquellas vinculadas con Godzilla, Hammer Productions, Ray Harryhausen y Roger Corman. Éste último trabajó en varias ocasiones con el actor Vincent Price, a quien Burton consideraba su Héroe. Finalmente, gracias a las cosas de la vida, Tim Burton pudo trabajar con Vincent Price cuando realizó la película Edward Scissorhands. Vincent interpretaba al científico que había creado a Edward. Lamentablemente al año siguiente fallece Vincent Price.

El castillo de Otranto, Horace Walpole

Buenas Lunas,

He vuelto nuevamente a mi rincón gótico, para seguir aportando y escribiendo acerca de éste universo tan maravilloso. En ésta ocasión quiero compartirles un resumen de ésta gran novela gótica, escrita por Horace Walpole, llamada "El castillo de Otranto".



EL CASTILLO DE OTRANTO
HORACE WALPOLE

CAPÍTULO I
Manfredo, príncipe de Otranto, tenía un hijo y una hija: ésta, una bellísima doncella de dieciocho años, se llamaba Matilda. Conrado, el hijo, tres años menor, era un joven feo, enfermizo y de disposición nada prometedora. Aun así gozaba del favor de su padre, que nunca dio muestras de afecto hacia Matilda. Manfredo había concertado un matrimonio para su vástago con la hija del marqués de Vicenza, Isabella, la cual ya había sido puesta por sus custodios en manos de Manfredo, a fin de que pudieran celebrarse los esponsales en cuanto el estado de salud de Conrado lo permitiera. La impaciencia de Manfredo por esta ceremonia la advirtieron su familia y sus vecinos. La familia, conociendo bien el carácter severo de su príncipe, no se atrevió a exteriorizar sus reservas ante su precipitación. Hippolita, la esposa, una dama afable, alguna vez se había aventurado a comentar el peligro de casar a su único hijo tan pronto, considerando su corta edad y su pésima salud; pero nunca recibió más respuesta que reflexiones acerca de su propia esterilidad, pues había dado a su esposo un solo heredero. Los arrendatarios y súbditos eran menos cautos en sus palabras: atribuían aquella boda precipitada al temor del príncipe de ver cumplida una antigua profecía según la cual "el castillo y el señorío de Otranto dejarían de pertenecer a la actual familia cuando su auténtico dueño creciera tanto que no pudiera habitarlo". Era difícil atribuir algún sentido a la profecía, y aún resultaba menos fácil concebir que tuviese algo que ver con el matrimonio en cuestión. Pero tales misterios, o contradicciones, en ningún caso disuaden al vulgo de su opinión.

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