jueves, 12 de noviembre de 2015

Los Druidas

En esta oportunidad quiero escribir acerca de los sacerdotes que hicieron parte de la historia celta como lo fueron los Druidas. Magos, eruditos, religiosos y sanguinarios; los druidas actuaban como enlace entre su combativo pueblo y los dioses. 

En el año 43, los romanos, bajo las órdenes de su general Claudio y tras dos desafortunados intentos preparaban la invasión a Bretaña por tercera vez. Sometieron a una gran parte del país y con especial interés devastaron la isla de Mona. Esta era llamada la Roma de los Celtas isleños. Como centro espiritual, albergaba sus templos más importantes.
Todos los lugares donde se celebraban los sacrificios fueron asolados, y lo que no destrozaron fue pasto de las llamas. Quizás este fue el momento en que entró en liza Lovernious, el príncipe druida quién sería conocido casi 2000 años más tarde como el hombre de Lindow. 


Los arqueólogos deducen que pudo ser que pudo ser mandado a Mona como refuerzo contra los romanos, pero llegó demasiado tarde; ya que los bosques sagrados estaban cubiertos de nubes de polvo negro. Tropezaba por doquier con los cuerpos descuartizados de sus compañeros druidas. Este suceso también determinó su destino. Abandonó Mona con discreción para entregarse en Lindow, donde encontraría la muerte en un tétrico ritual, destinado a aplacar la ira de los dioses. 
De acuerdo con un estudio criminológico del suceso, ha revelado que el sacerdote se dejó atar y se arrodilló voluntariamente ante le hacha. Los ejecutores, también sacerdotes, lo agarraron por los brazos y lo sentaron sobre el taburete. Su cabeza pendía sobre una marmita de metal; sus desmadejados brazos rodeaban sis rodillas. En aquel momento, alguien debió clavarle una daga en la garganta, pues la sangre fluyó al recipiente, donde fue recogida. 
El sacerdote era la principal autoridad espiritual de este pueblo, del que los primeros hecho conocidos datan del año 300 A.C. Tanto su origen como su conciencia de pueblo son discutibles. Lo único cierto que se sabe de ellos es que, desde su cuna en Baviera y Bohemia, se extendieron hacia Francia, España e Inglaterra. En el año 287 A.C. conquistaron Roma y llegaron hasta Asia Menor, donde se establecieron entre Ankara y Pérgamo. 
Los celtas, a pesar de no tener la capacidad de fundar un verdadero estado, sí eran capaces de transmitir miedo y terror a todo el mundo que se interpusiera en su camino. Es así, que en numerosas pinturas aparecen como musculosos atletas pelirrojos o albinos que, semidesnudos y en medio salvaje griterío, se abalanzan sobre sus adversarios, como poseídos por una fuerza sobrenatural. 

El historiador romano Tácito, describe los acontecimientos ocurridos en Mona de la siguiente manera: "Allá permanecía una fila del frente enemigo, una densa franuja de hombres y armas, En medio corrían mujeres hechas una furia, desgreñadas y vestidas con las ropas de los muertos, que portaban antorchas. Los druidas lanzaban terribles maldiciones que alcanzaban el cielo. Este atípico momento desconcertaba de tal manera a los soldados, quienes experimentaban la paralización de sus miembros, o continuas lesiones. Cuando su general los alentó, se lanzaron al combate, derribando todo con lo que se topaban y echándolo al fuego de sus propias antorchas. 

Los druidas eran eruditos, filósofos de la naturaleza y magos. Poseían conocimientos sobre astronomía, matemáticas, medicina, botánica y diversas prácticas que consternaban a la población, como la toma de contacto con los dioses y demonios. 

Una vez al año, todos los druidas se reunían en una asamblea general. Su punto de encuentro era el Ombligo de la Galia, el monasterio que hoy recibe el nombre de San Benedicto, cerca de Orleans. Allí hablaban de derecho y manipulaban el pasado y el futuro, el transcurso de los años los misterios de la naturaleza. 
Los druidas celtas eran a un tiempo universidad, iglesia y tribunal constitucional. Esto les daba un prestigio, pero a su vez se les exigía el máximo de inteligencia y sabiduría.

Los druidas, sabían leer y escribir, y se servían de la escritura griega para despachar los asuntos oficiales. Pero transcribir los secretos del propio pueblo era considerado como pecado original.

Dios Taranis
La palabra druida, viene de Drus, que en griego significa roble, y de la voz indogermana wid, sabiduría. Es decir, el sabio del roble. Su significado se basa en que los druidas celebraban sus ritos en robledales, considerados sagrados. En determinadas cuestiones encontraban en ellos la última palabra, como jueces supremos. Según el historiador romano, Plinio el Viejo, los celtas celebraban una gran fiesta el sexto día de cada mes. Druidas vestidos de blanco subían a los robles para cortar ramas de muérdago como una hoz de oro, y acto seguido las depositaban sobre paños blancos. Después eran sacrificados dos toros, también blancos. 

El muérdago era hervido en pócimas muy extrañas, destinadas a proporcionar a los hombres una fuerza sobrenatural. Ellos estaban convencidos de que ésta hierba les protegería del rayo y la magia negra. Este poder distaba mucho de ser real; sin embargo, garantizaba gran prestigio a los hombres quienes manipulaban el vegetal. 

El escudo druida era una hoz de oro, la cual ha llegado a gozar en muchas ocasiones de más fuerza y significado que muchos de los símbolos de los poderes paganos.

Una de las mayores tareas de los sabios del roble, era de convencer a los guerreros de la inmortalidad de su alma, por medio de los sacrificios y rituales mágicos. Al igual que en otras religiones, los sacerdotes druidas intentaban consolar a sus fieles de su invitable muerte. Es posible que les prometieran una mejor vida después de la muerte ó una reencarnación. 
Para ellos, la vida tenía el valor de un bien para vaciarse de un recipiente a otro, hasta conseguir mantener en orden la relación divino-terrenal. El asesinato no era el único delito que perturbara la paz de los dioses celtas. A veces, también se enojaban por otros motivos, y entonces era el Estado el que intervenía en los sacrificios sin seguir proceso alguno, quemando a personas y animales en cestos gigantescos. 
Los celtas estaban tan seguros de la inmortalidad de su alma, que a veces aplazaban sus deudas más allá de la muerte. Por ello, se lanzaban masivamente al combate. Querían morir como héroes. 

Para finalizar, creo que cada cultura, inspira e impulsa a otra... queiro decir que todo viene de un origen, nada de crea de la nada. Todo tiene un por qué, un dónde, un cuándo. Los druidas, son ese ejemplo de cultura, filosofía, religión, pensamiento el cual se ha infundado a través de los siglos. No todo lo que creemos es lo que parece. Siempre lo que quizás estamos creyendo viene de otro lado, inspirado en un momento de la historia. Como le dijo un prisionero celta a Alejandro Mango: "Nada nos puede asustar, excepto que el cielo se nos caiga encima". 

Les dejo por último un audio y video acerca de este fascinante mundo de los Druidas. 










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