lunes, 29 de febrero de 2016

El espejo



En esta oportunidad quiero escribirles acerca del espejo, de ese compañero inseparable del ser humano, que ha sido cómplice de la vanidad del mismo. Este artefacto tiene connotaciones simbólicas, las cuales también hacen parte de un significado psicológico. 

Narcisso por Caravaggio

Podemos iniciar con el mito de Narciso, hijo del dios-rio Cefiso y de la ninfa Leiriope. Este joven era tan bello, que hombres y mujeres se enamoraban de él. La ninfa Eco, castigada por la diosa Hera a repetir unicamente los últimos sonidos de lo que oía, sufría una pasión tan devastadora que, cuando pudo darle a entender la fuerza de su cariño y se vió rechazada, fue desvaneciéndose poco a poco, hasta que sólo quedó su voz. Los dioses hartos ya de la arrogancia de Narciso, decidieron castigarle, haciendo que se enamorará de sí mismo al contemplar su propia imagen en el agua. Fue tal la desesperación que sintió que estuvo condenado a no satisfacer nunca su pasión. Narciso se quedó junto al arroyo, languideciendo hasta consumirse, y en ese mismo lugar nació la flor que lleva su nombre. 

Esta historia nos lleva a describir las tres caras más interesantes del espejo: su larga historia, la mágica y la psicológica.  Los espejos han existido siempre, los hombres han podido ver su imagen reflejada en las aguas tranquilas de una charca, y este simple hecho, en lugar de aplacarla, ha excitado su sed de conocimientos. Con la llegada de la Edad de Bronce (3.500 A.de C) y gracias al metal bruñido, los sumerios fabricaron espejos en Mesopotamia; eran de bronce con sencillos mangos de madera, marfil u oro. Los egipcios mucho más sofisticados, los adornaban aplicando un elaborado diseño a base de animales, flores y pájaros. 

Pero el espejo, dentro de su contexto oscuro hace parte de un universo mágico, desde las historias de Alicia en el País de las Maravillas y Blancanieves. Protagoniza una de las formas más antiguas de adivinación. Existe la leyenda de Pitágoras, quién poseía un espejo que poniéndolo frente a la Luna, reflejaba el porvenir. 
El arte de adivinar por medio de este objeto, se llama Catoptromancia y tuvo mucha popularidad en el siglo XIV en la ciudad de Venecia; los espejos se sumergían en el agua bellamente decorados, para observar lo que pudiera significar su reflejo. Los fines eran desde cuestiones de salud hasta averiguar el paradero de personas desaparecidas o tesoros escondidos, pasando por la predicción del futuro de nobles, reyes o gobiernos. 

Uno de los adivinos más famosos se llamaba John Dee, conocido como el Merlín de la Reina Isabel. Gracias a su espejo mágico, descubrió  la Conspiración de la Pólvora en el año de 1605, cuando los católicos ingleses pretendían volar el Parlamento. 


El espejo es símbolo de la sabiduría, la prudencia, la verdad, la sinceridad, el contenido del corazón y la inteleigencia creativa. Del nombre Latin Speculum (espejo) viene la palabra especulación, y especular significaba originalmente observar el cielo y los movimientos de las estrellas con la ayuda de un espejo. La inteligencia celeste reflejada por este instrumento se identifica con el Sol, luego el espejo es un símbolo solar pero también, es lunar por su condición reflejante y pasiva. 

Para numerosos teólogos cristianos y musulmanes, el espejo es el corazón humano reflentante de Dios. Este objeto también se constituye en un tema recurrente dentro de la filosofía y la mística musulmana, inspirada a su vez por el neoplatonismo; ya que la noción de las dos caras del alma ha ejercido una gran influencia entre los sufíes, y su literatura abunda en ejemplos de la capacidad de reflejo del alma del hombre puro. 


El espejo ha sido descrito como una puerta a través de la cual el alma puede encontrar libertad , aunque también suele tener connotaciones maléficas. Existe la costumbre muy extendida de cubrir los espejos o volverlos hacia la pared cuando ha tenido lugar una muerte en la casa y el cadáver está de cuerpo presente. Se cree que el espectro del difunto permanece deambulando por la casa hasta su entierro y puede llevarse el alma. 
Es frecuente atribuir a la sombra y a los retratos las mismas características mágicas, ya que la sombra también participa del alma de cada uno, y todos conocemos lo que sucede con el famoso retrato de Dorian Grey en la obra de Oscar Wilde; ya que parte del argumento universal de la eterna juventud; no obstante, el verdadero tema central de la novela es el narcisismo, ya que el personaje principal posee una excesiva admiración por sí mismo, hasta el extremo de no desear otra cosa que conservarse tal y como aparecía en el cuadro para siempre.

Creo que todos llevamos un Narciso adentro, pero el objetivo de este artículo, es entender y comprender a los objetos desde una perspectiva más profunda que los objetos en sí. Más que entenderlos dentro de la parte física, más bien entenderlos desde la parte psicológica y mágica. Para terminar estas líneas, podemos comprender que a través del espejo, cuando venimos al mundo, al ser muy pequeños no somos capaces de distinguir la imagen de nuestro propio cuerpo de la de los otros. Así que nuestra madre es la persona que ejerce esta función; la del espejo.
Si el niño se le reconoce como una persona con necesidades y deseos propios, que no tienen por qué concidir con los de la madre, se le está ayudando a formar su yo, que según Freud, primero se interpreta como un yo corporal. Por lo tanto, el espejo se podría considerar como un sustituto de la figura materna, el reflejo de la imagen que el niño recibió de su madre. Y en la valoración que realicemos cada uno de nosotros mismos, influye notablemente la relación que hayamos tenido con ella. 

Nos vemos en el próximo artículo!